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Enero suele presentarse como un mes de nuevos comienzos, pero para muchas familias que conviven con una adicción, este inicio de año llega con emociones difíciles de sostener. Cuando las celebraciones terminan, no siempre aparece el alivio esperado. A veces lo que llega es el cansancio, el silencio y una sensación de vacío que desconcierta.

En nuestra experiencia clínica acompañando a familias en Salamanca, enero y febrero son, con frecuencia, los meses más delicados de todo el proceso de recuperación.

La Navidad: un periodo de alta intensidad emocional

Las Navidades son fechas de gran carga emocional. A la celebración se le suman, en muchos casos:
nostalgia o tristeza por ausencias importantes

  • Culpa relacionada con el pasado o con relaciones dañadas
  • Presión social por “estar bien”
  • Sobrecarga de planes y compromisos
  • Cambios en la rutina diaria

Todo ello suele provocar alteraciones en los horarios de sueño, desorden en la estructura diaria y menos tiempo para el autocuidado.

Durante estas fechas, muchas personas funcionan desde el esfuerzo y la contención. Es después, cuando el ritmo baja, cuando aparece el impacto emocional real.

La resaca emocional: cuando todo se apaga

Desde el punto de vista clínico, la posnavidad no es simplemente el final de las fiestas. Es el momento en el que el ruido externo se apaga y queda, muchas veces, un silencio difícil de sostener.

Hablamos de una resaca emocional: tras semanas de estímulos constantes, reuniones familiares y presión emocional, aparece una sensación de vacío, incomodidad o frustración que no siempre se sabe explicar.

No es debilidad. Es desgaste.

El bajón de dopamina tras las fiestas

A nivel neurobiológico, después de un periodo de hiperestimulación (luces, compras, reuniones, cambios constantes), el cerebro experimenta una caída natural en los niveles de dopamina.

Esto puede traducirse en:

  • Apatía
  • Dificultad para sentir placer
  • Falta de motivación
  • Cansancio emocional profundo

Para una persona en recuperación, este bajón no implica un retroceso del tratamiento. Es una reacción esperable tras un periodo de alta exigencia emocional.

El riesgo no siempre está en la Navidad, sino después

Una idea importante que muchas familias desconocen es que las situaciones de mayor vulnerabilidad no suelen darse durante la Navidad, sino en los días y semanas posteriores.

Al desaparecer el ritmo intenso de las celebraciones, emergen emociones que habían quedado aplazadas. Por eso, enero y febrero requieren una atención especial, especialmente en procesos recientes.

Este aspecto ya lo abordamos en nuestro artículo: Adicciones y Navidad: por qué las renuncias importan más de lo que parece y cómo la familia puede marcar la diferencia

Enero es la continuación natural de ese trabajo.

La trampa de los propósitos de año nuevo

El inicio de año llega cargado del mensaje de “borrón y cuenta nueva”. Sin embargo, en el contexto de una adicción, este planteamiento puede convertirse en una trampa.

Marcarse metas demasiado ambiciosas —cambios rápidos, normalidad inmediata— suele generar frustración cuando no se cumplen al ritmo esperado. Y la frustración, en etapas tempranas, puede convertirse en un factor de riesgo.

En este momento, el proceso no necesita grandes objetivos, sino sostener lo básico.

No todas las familias llegan a enero desde el mismo lugar

No todas las Navidades se atraviesan desde el mismo punto del proceso terapéutico.

  • Para algunas familias, estas han sido las primeras fiestas desde que se ha iniciado el tratamiento, vividas de forma sencilla y protegida.
  • En otros casos, cuando el proceso está más avanzado, existe mayor capacidad para adaptarse sin perder estabilidad.
  • Y también hay situaciones en las que el cansancio o la presión del entorno han dificultado sostener la estructura necesaria, haciendo que enero se viva con mayor dificultad.

Esto no habla de errores, sino del momento del proceso.

El agotamiento de la voluntad en febrero

Si enero suele vivirse como el mes de la lucha, febrero acostumbra a traer el agotamiento de la voluntad.

La motivación inicial del año nuevo empieza a flaquear, el tratamiento se siente más pesado y aparece una fatiga emocional que a veces se interpreta erróneamente como falta de compromiso.

En realidad, suele tratarse de cansancio acumulado tras semanas de esfuerzo sostenido.

Volver a la estructura: una necesidad terapéutica

Tras las fiestas, lo más importante es volver cuanto antes a la estructura diaria:

  • Horarios de sueño estables
  • Rutinas claras
  • Alimentación ordenada
  • Actividad física
  • Asistencia a terapia
  • Espacios de autocuidado

La estructura no limita el proceso. Lo sostiene.

El papel del entorno familiar

En este periodo, es habitual que la persona esté más irritable, apática o con dificultades para comunicarse. Favorecer espacios de tranquilidad, reducir la presión y comprender el momento del proceso ayuda a evitar conflictos innecesarios.

Acompañar no es empujar. Es sostener.

Cómo saber si es momento de pedir ayuda profesional

Tras las fiestas, muchas familias se plantean por primera vez si necesitan apoyo profesional.

Conviene observar si:

  • El consumo interfiere en la vida diaria
  • Existe pérdida de control
  • Hay consecuencias familiares, académicas o laborales
  • La familia vive en un estado de alerta constante

Cuando estas situaciones se mantienen, buscar una valoración profesional permite tomar decisiones con mayor claridad y menos carga emocional.

Si necesitáis orientación, podéis consultar el apartado de familias del Centro ADYTON aquí: https://centroadyton.es/familias/

Habitar la calma, incluso cuando duele

Para una persona en recuperación, enero y febrero no son solo un cambio de calendario.
Son la confirmación de que es posible habitar la calma, incluso cuando esa calma duele un poco.

No es un examen. Es un tramo exigente del camino.

Y atravesarlo con estructura, acompañamiento y comprensión marca una diferencia profunda en el proceso.

Podemos ayudarte en nuestro centro de adicciones de Salamanca. Tratamos todo tipo de adicciones. Puedes ponerte en contacto a través del formulario de contacto o llamando por teléfono al 613 613 785. También atendemos WhatsApp.

FAQs

Favoreciendo la vuelta a los horarios y rutinas, reduciendo la presión, respetando los tiempos del proceso y manteniendo el apoyo terapéutico sin exigir resultados inmediatos.

Cuando el consumo interfiere en la vida diaria, existe pérdida de control o la familia vive en un estado de alerta constante. Una valoración profesional permite tomar decisiones con mayor claridad y menos carga emocional.

Sí. Tras un periodo de alta exigencia emocional y social, el cuerpo y la mente necesitan reajustarse. La apatía, el vacío o la irritabilidad son frecuentes y no significan que el proceso esté fallando.

Después de la Navidad suele aparecer lo que llamamos una resaca emocional: cansancio, bajón de motivación y dificultad para retomar la rutina. No es un retroceso del tratamiento, sino una fase habitual tras semanas de esfuerzo emocional y cambios en la estructura diaria.

Dificultad para retomar rutinas, mayor irritabilidad o aislamiento, problemas en la comunicación y cansancio emocional intenso son señales de que el proceso necesita volver a sostenerse desde la estructura y el acompañamiento.

Autor

  • Álex Martín es terapeuta con más de veinte años de experiencia en el ámbito de las adicciones. Máster en Drogodependencias por la Universidad de Barcelona, ha desarrollado su trayectoria combinando la formación, la docencia y el acompañamiento en salud mental. Es formador en soporte mutuo (P2P) en la Federació Veus Catalunya y en el Hospital del Mar, miembro del Grup de Treball Peer to Peer del Departament de Salut y docente en el Parc Sanitari Sant Joan de Déu. Además, participa activamente en ActivaMent Catalunya Associació y como portavoz en Obertament, trabajando siempre con un firme compromiso en la lucha contra el estigma y la promoción del bienestar.