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Cuando una persona entra en tratamiento por una adicción, hay algo que casi siempre llega muy dañado, aunque no siempre se vea desde fuera: la forma en la que se mira a sí misma. La culpa, la vergüenza, el miedo a fallar y la sensación de “no ser suficiente” suelen pesar más de lo que se dice en voz alta.

Para muchas familias, este momento también es confuso. Ven a su ser querido más frágil, más sensible, a veces más irritable o más inseguro, y no siempre saben cómo ayudar sin empeorar las cosas.

La autoestima no se arregla con palabras bonitas. En un proceso de recuperación, se reconstruye poco a poco, con tiempo, estructura y coherencia.

Este tema se conecta con lo que ya abordamos en el artículo: Después de las fiestas: cuando enero y febrero ponen a prueba el proceso de recuperación

La autoestima en la adicción: antes, durante y después

En muchas personas, la relación con uno mismo ya venía siendo difícil antes de que el consumo se hiciera visible. No siempre se trata de una baja autoestima evidente, pero sí de una historia de inseguridad, exigencia excesiva, dificultad para valorarse o una sensación persistente de no estar a la altura. Con el tiempo, el consumo puede aparecer como una forma de aliviar ese malestar o de silenciarlo, aunque ese alivio sea solo temporal.

Lo que suele ocurrir es que, poco a poco, el consumo termina deteriorando todavía más la imagen que la persona tiene de sí misma. Se va instalando un círculo doloroso: consumo, culpa, vergüenza, más necesidad de escapar… y de nuevo consumo.

Cuando comienza la recuperación, ese círculo no desaparece de golpe. A menudo lo que aparece es miedo a no ser capaz, hipersensibilidad a la crítica, mucha autoexigencia y una sensación persistente de “he fallado demasiadas veces”.

La autoestima en las primeras fases de la recuperación

En las fases iniciales del tratamiento, la autoestima suele estar especialmente frágil. Aunque por fuera la persona pueda parecer más estable, por dentro es frecuente que se sienta insegura, en deuda con los demás o con mucho temor a equivocarse.

En esta etapa, el trabajo no es “subir la autoestima”, sino estabilizar la vida: crear rutinas, sostener la estructura, cumplir pequeños compromisos y reducir el autoataque constante. La confianza en uno mismo llega después, no antes.

Qué se trabaja en terapia respecto a la autoestima

En terapia, la autoestima no se aborda con frases motivacionales ni con mensajes de “tienes que creer más en ti”. Se trabaja de una forma mucho más profunda, realista y sostenida en el tiempo.

Responsabilidad sin machacarse: aprender a diferenciar entre hacerse cargo de lo ocurrido y castigarse constantemente.

Reconstruir la identidad: la persona no es solo “su problema”. Se trabaja para que pueda verse como alguien en proceso.

Coherencia entre lo que se dice y lo que se hace: la autoestima crece con pequeños actos cumplidos, no con promesas.

  • Tolerancia al error: aprender a no derrumbarse ante un fallo y a no interpretarlo como “no valgo”.
  • Vínculo terapéutico: poder hablar sin sentirse juzgado y construir una narrativa distinta sobre uno mismo.

Las distintas fases del tratamiento y la autoestima

  • Fase inicial: predominan la vergüenza, la culpa y el miedo a no poder. El objetivo es contener y sostener estructura.
  • Fase intermedia: aparecen pequeños logros y también nuevos miedos. Se trabaja un autoconcepto más realista.
  • Fase de consolidación: la autoestima se pone a prueba en la vida real: relaciones, trabajo y proyectos.

El papel de la familia en la reconstrucción de la autoestima

La familia es una parte fundamental del proceso. Puede ayudar mucho o dañar sin querer.

  • Lo que suele perjudicar: recordar constantemente el pasado, sobreproteger, comparar o exigir confianza inmediata.
  • Lo que sí ayuda: reforzar esfuerzos, reconocer pasos pequeños, sostener límites con respeto y dejar espacio para la autonomía.

La familia no construye la autoestima por la persona, pero sí puede crear el clima donde esa reconstrucción es posible.

Acompañar un proceso de recuperación no es sencillo, y contar con un equipo especializado en adicciones en Salamanca permite sostener tanto el tratamiento como el trabajo emocional que implica volver a confiar en uno mismo

Si quieres profundizar en el papel de la familia, puedes leer también: Cómo ayudar a un ser querido a reconocer su adicción

La autoestima no se ordena: se construye

En recuperación, la autoestima no aparece de repente. Se construye con tiempo, coherencia, estructura, apoyo y experiencia real de cambio.

Para pacientes y familias, esto implica aceptar que no es un camino rápido ni lineal, pero sí profundamente transformador.

¿Cuándo buscar ayuda profesional

Cuando la baja autoestima se mezcla con consumo, aislamiento, pérdida de control o un clima familiar de tensión constante, buscar ayuda profesional es una forma de cuidado, no de fracaso.

En nuestro trabajo diario en el Centro ADYTON, centro de tratamiento de adicciones en Salamanca, vemos cómo la reconstrucción de la autoestima es una parte central del proceso, tanto para la persona como para su entorno familiar.

Puedes encontrar más información en la página de familias del Centro ADYTON: https://centroadyton.es/familias/

Podemos ayudarte en nuestro centro de adicciones de Salamanca. Tratamos todo tipo de adicciones. Puedes ponerte en contacto a través del formulario de contacto o llamando por teléfono al 613 613 785. También atendemos WhatsApp.

FAQs

Reforzando los esfuerzos, respetando los tiempos del proceso, sosteniendo límites con respeto y evitando la crítica constante.

Cuando el consumo y el malestar interfieren en la vida diaria o en la convivencia familiar, una valoración profesional puede marcar la diferencia.

No hay un plazo fijo. La autoestima se va reconstruyendo con tiempo, coherencia y experiencia real de cambio sostenido.

Sí. La vergüenza, la culpa y el miedo a fallar son muy frecuentes, sobre todo en las primeras fases del tratamiento.

En muchas personas, las dificultades para valorarse, la inseguridad o la autoexigencia forman parte del malestar previo, y el consumo puede aparecer como una forma de aliviarlo, aunque a la larga lo empeore.

Recordar continuamente el pasado, sobreproteger, comparar o exigir confianza inmediata suelen aumentar la inseguridad.

Autor

  • Álex Martín es terapeuta con más de veinte años de experiencia en el ámbito de las adicciones. Máster en Drogodependencias por la Universidad de Barcelona, ha desarrollado su trayectoria combinando la formación, la docencia y el acompañamiento en salud mental. Es formador en soporte mutuo (P2P) en la Federació Veus Catalunya y en el Hospital del Mar, miembro del Grup de Treball Peer to Peer del Departament de Salut y docente en el Parc Sanitari Sant Joan de Déu. Además, participa activamente en ActivaMent Catalunya Associació y como portavoz en Obertament, trabajando siempre con un firme compromiso en la lucha contra el estigma y la promoción del bienestar.

    TITULACIONES Y ESPECIALIDADES

    Certificat Docent ALEJANDRO 2018

    Master en Drogodependencias UB

    Prevención en Drogodependencias en Menores