Se distingue según cómo y cuándo se bebe: crónico (dependencia física y psicológica), agudo o binge (atracones cortos y peligrosos), funcional (consume en exceso sin afectar aparente su vida), juvenil (adolescentes o jóvenes), de fin de semana (solo fines de semana), intermitente (episodios de consumo seguidos de abstinencia), secundario o leve (consumo regular con riesgo), alta tolerancia (grandes cantidades sin aparentar embriaguez), inicio tardío (adultos tras estrés o cambios) y genético (predisposición familiar). Todos requieren ayuda profesional y apoyo.

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