Podrías tener un problema con el alcohol si:
- Necesitas beber cada vez más para sentir efectos.
- No puedes controlar cuánto bebes.
- Sientes un fuerte deseo de beber.
- El alcohol interfiere en tu trabajo, relaciones o actividades.
- Continúas bebiendo a pesar de problemas de salud o sociales.
- Presentas síntomas de abstinencia al dejar de beber.
Si te identificas con varias de estas señales, es importante buscar ayuda profesional.

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